Semillas de vida


Por Sandra Corbo
Guardiana de semillas y miembro de Slow Food

Las semillas están presentes de mil maneras en nuestra vida. Su función esencial es la de multiplicar la vida y esa es su razón de ser. El mundo se alimenta de ellas y de sus derivados.

El que hoy podamos contar con ellas es un trabajo de miles de años que han venido haciendo hombres y mujeres agricultores para poder alimentar a la humanidad caminando junto a los pueblos. Es el conocimiento, la cultura, la soberanía alimentaria. Uno no puede concebir la vida sin la semilla.

La humanidad la ha venido cuidando pero ella también nos cuida, por eso es fundamental tener claro cómo se la vamos a heredar a las futuras generaciones así también como el conocimiento, el suelo, el agua, la biodiversidad.

Es acumulación de vida y de cultura lo que está detrás de un grano.
Hoy podemos ver que ha pasado de ser un alimento sagrado a monopolizar la producción de alimentos, realmente un conflicto entre la agricultura y las corporaciones que tiene más poder en todo el mundo buscando privatizar, monopolizar y controlar las semillas; están patentando y mercantilizando la fuente misma de la vida. Las uniones de gigantes como Bayer y Monsanto, Dow Chemicals con DuPont y Syngenta con ChemChina, por solo nombrar algunas, muestra que las corporaciones pretenden conseguir un control más fuerte de los recursos genéticos para obtener incluso más beneficios, poniendo en riesgo la generación de nuevos cultivos, la biodiversidad, la libre decisión de los agricultores pero por sobre todo la alimentación mundial además de estar detrás de los medicamentos y los agroquímicos, no cuidan para nada la vida toda, dejando totalmente tierras improductivas, cursos de agua contaminados, deteriorando la salud humana y dejando a los productores en situaciones de pobreza.
El 70% de los alimentos que consumimos hoy en el mundo es producido por las y los agricultores.
Por esta razón es necesario conservarlas, ser conscientes de que las semillas tienen y deben de estar en manos de la ciudadanía y no aceptar que las grande corporaciones se adueñen de ellas a través de sus patentes. Aunque el panorama se vea fatal debemos saber que se viene trabajando y mucho para poder revertir esta situación.

El acceso a poder tenerlas es totalmente un derecho que tenemos que exigir. Es fundamental volver a la tierra, producir nuestros alimentos, respetar el trabajo que muchísimas personas vienen haciendo y no permitir que sean desplazados de sus hogares, ya que son ellos y ellas quienes producen los alimentos de una manera totalmente respetuosa, son los encargados de transmitirnos los conocimientos para que siga perdurando a través del tiempo. Los Estados deben reforzar y cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos mediante la adopción de políticas y leyes más fuertes que reconozcan y protejan los derechos de las y los campesinos a conservar, utilizar, intercambiar y vender semillas. Los sistemas campesinos, que sustentan la biodiversidad agrícola, deberían ser reconocidos, protegidos y promovidos por los Estados que tienen la obligación de regular los sistemas comerciales de tal forma que respalden los sistemas campesinos, en lugar de que supongan una amenaza para ellos. Saber que tener las semillas en nuestro poder es un acto totalmente político y que todos podemos conservarlas y compartirlas para que esta tradición no se pierda en el tiempo y de esta manera asegurarnos una alimentación sana y nutritiva.

De la semilla depende nuestro futuro, por eso debemos protegerla.
¿Dónde podemos conseguir las semillas?
Somos nosotros los consumidores quienes debemos hacer valer todas estas decisiones a través de fomentar ferias, encuentros, casas de semillas y rescatar conocimientos a través de productores, guardianes y vecinos y vecinas que están conservándolas de una manera totalmente libre de agroquímicos, que no son transgénicas ni tratadas químicamente.

A través de redes independientes, en pequeñas huertas y empresas familiares y comunitarias, en ferias y mercados de producciones orgánicas, acudiendo a quienes tienen bancos de semillas en tu comunidad, en tu barrio con tus vecinos y con amigos y familiares.

Los encuentros de semillas, donde se encuentran los guardianes, son muy importantes porque nos llenan de fuerza al saber que hay muchísimas personas en nuestra región y en el planeta que están haciendo lo mismo y que están convencidas de que éste es el camino: el de compartirlas junto con los saberes y conocimientos para ir aprendiendo de los errores, ya que nos enriquece mucho y nos ahorra tiempo y esfuerzo siendo una alegría la de poder encontrarnos para saber cómo les ha ido, qué están haciendo.

A continuación compartimos material que consideramos adecuado para poder interiorizar en un tema que realmente tiene una importancia fundamental para su cuidado:

Guía para la producción de semillas

https://gallery.mailchimp.com/35998f6d838a4605fb0af6e00/files/29b8c691-3a58-4579-9c9b-eaa3c4f1ae13/Manual_semillas_con_enlaces_2.pdf

Guía para el guardado de semillas
https://www.allpa.org/secretos-para-guardar-semillas/

En Uruguay puedes sumarte a los diferentes encuentros e intercambios que se vienen haciendo en diferentes localidades. Nombrarlos a todos se nos hace difícil.
Compartimos algunos de ellos, y te dejamos los nombres para que accedas a sus páginas.

Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas del Uruguay
https://www.facebook.com/groups/502521593235186/

Encuentro de Semillas Orgánicas - Maldonado. Evento que desde Slow Food venimos organizando desde hace años junto a otras agrupaciones.
https://www.facebook.com/Encuentro-de-Semillas-Org%C3%A1nicas-Maldonado-297096834393794/

Intercambio de plantas y semillas Uruguay
https://www.facebook.com/groups/intercambiodeplantasysemillasuruguay/

Recuerda que siempre puede buscar material en libros, en las redes sociales, pero nunca olvides que las personas con experiencia te lo pueden explicar mejor.